martes, 18 de septiembre de 2018

Se me olvidó el poema


Como uno de tantos días
me encuentro resacoso, recién levantado a las 12
frente a la inmaculada pantalla del ordenador
intentando hacer memoria
pero
se me olvidó el poema:

recuerdo que iba a una fiesta,
y que me asedió la inspiración:
comencé a fantasear sobre una pareja
la entusiasta claridad del Sol
y el atrayente misterio lunar
que descubrían la salvaje naturaleza
y la apariencia de las bellas ideas
que sin exigirse nada, eran leales
y sin requerimientos, dulces compañeros de juegos

luego llegué al bar
radiante por la revelación purificadora,
pero las copas abundantes
y los correligionarios canutos
fueron anestesiándome el cerebro
matando la poesía
y colmándome de realidad
recuerdo también que estas ideales criaturas
eran una suerte de gemelos
gestados en el mismo cálido útero
en esta tierra infecta
él, Apolo
ella, Artemisa
tal vez fuese al contrario,
no sé,
es indiferente

meditaba, mientras decaía la noche
que estos dos personajes
tenían un inconveniente
y es que vivían demasiado en sus cabezas
y necesitarían de algún espíritu dionisíaco
que les diese algunas lecciones
para despertar sus adormilados sentidos
en las noches ardientes de invierno
de cine, vino y rosas

pero se me olvidó el poema
quizás los narcóticos ganaron la batalla
y la inspiración yace muerta
junto a otras ilusiones en algún pasado
en el que la belleza era posible
o, quizás no
esto tiene garra y,
de cualquier manera,
el poema no iba a acabar en la lustrosa mesa
de un adinerado editor
ni en la hogareña mesita de noche
de un soñador insomne

morirá conmigo
como mis posesiones y mis abandonos
como los recuerdos de las dichas
y de las desgracias
como los momentos de lucidez,
las melopeas y las resacas
pero cuando alguna vez,
en el momento en que el cansancio,
el desencanto y el hastío
se apoderen de mi vivaracha mirada
el momento presente tendrá sentido:
al leer todos estos testimonios,
torpes y desangelados,
para mi sorpresa,
recordaré que alguna vez
-de forma efímera-
la poesía y la utopía
vivieron en mí.

Diego Supertramp, invierno de 2017


1 comentario:

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