A esos soles espléndidos, que llevan una lunita dentro, aquí, justo aquí, atrasito del pecho; que mastican como pueden sus melancolías saboreándolas antes de tragarlas y olvidarlas.
A esas personas que cada día incluyen en sus platos todos los colores excepto el de la sangre; que prefieren ser robados y engañados antes que desconfiar de sus hermanos.
A esos seres, que de tanto soñar con vivir en una isla llena de cocos, acaban por convertirse en una de ellas para alguna personita extraviada; que dejan huella en las personas, pero no en los bosques cuando caminan por ellos, salvo un rico y vivaracho aroma a sudor que dura escasos segundos.
A esas que preferirán siempre una pintura rupestre a cualquier modernidad absurda; que saben ver la belleza en los prados y los ríos, pero también en la gris ciudad cuando llueve y se está calentito en el autobús.
A esas que echan el humo despacito cuando fuman por temor a que un cachito de su alma se les escape a ver mundo; que no se quejan pero aprenden.
A esas personitas que no parecen tocar el suelo cuando caminan y que parece que de un momentito a otro van a echar a volar. A todas ellas, si es que existe alguna, ¿qué podría decirles?, ya lo saben todo.
Diego Supertramp, verano de 2016
Abramos las alas y alcemos el vuelo. Disfrutemos de esa libertad.
ResponderEliminarEsas personitas lo saben todo...siempre se puede aprender más...
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